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Fides Banca Ética. Otro mundo es posible.

M. Eulalia Serrano Pérez

Presidenta de FIDES Banca Ética.

 

La banca ética surgió hace ya algunos años, como parte de un movimiento que defiende un consumo socialmente responsable, con la intención de captar clientes a los que les importe más dónde se invierte su dinero que cuánto interés les genera. Su promesa es financiar únicamente proyectos de economía real, con impacto social, medioambiental o cultural, y hacerlo con la máxima transparencia.

 

En España, operan dos entidades con ficha bancaria pertenecientes a este grupo de bancos: el banco europeo Triodos Bank (www.triodos.es) y FIARE (www.proyectofiare.com), proyecto genuinamente español con delegación en Extremadura.

 

Pero además de bancos propiamente dichos, también forman parte del movimiento de banca ética asociaciones parabancarias que promueven las finanzas alternativas, captando fondos de sus socios, recuperables aunque con ciertas condiciones, para prestarlos a personas con proyectos viables, pero sin acceso a la financiación de la banca tradicional. En Extremadura existen tres asociaciones de este tipo: ABA Mérida, Banca Ética Badajoz y nuestra recién creada FIDES Banca Ética (www.fidesbancaetica.com), con la que hemos querido unirnos a estas iniciativas.

 

En nuestro caso, el proyecto nace en mayo de 2013 con personas vinculadas a las obras de la Compañía de Jesús en Extremadura, fundamentalmente en torno a la Escuela Virgen de Guadalupe en Badajoz, y Colegio San José en Villafranca de los Barros. Nuestro modelo está basado en obtener fondos de donantes de forma ilimitada, y de socios con aportaciones reintegrables entre 50 y 1.000 euros. Para conceder microayudas reintegrables, sin intereses y con cómodos plazos de devolución, a proyectos de autoempleo o para cubrir necesidades urgentes. Como requisito imprescindible, además de la devolución en los plazos pactados, se pide un aval moral, es decir, una persona de confianza de la asociación (sin necesidad de que sea socio) que nos asegure que el solicitante es de total confianza. La confianza se convierte así en nuestro mayor activo, y la rentabilidad social en el mejor beneficio.

 

Como “beneficio extraordinario” nos hemos encontrado con el entusiasmo y la esperanza que genera este cambio de paradigma, que se basa en la idea de que lo que debe estar en el centro no es el dinero, sino las personas. La experiencia de otras asociaciones de este tipo nos demuestra la potencia de esta forma de ayudar, porque los beneficiarios perciben que creemos en ellos y en sus proyectos, y porque nos situamos al mismo nivel, como prestamista y prestatario, dejando intacta su autoestima, lo que no siempre ocurre con las ayudas a fondo perdido. Sobre esta base, no es extraño que los beneficiarios se conviertan en donantes o en socios.

 

A nosotros nos ha ilusionado esta idea que, por encima de todo, cree en otro mundo posible. Merece la pena intentarlo.